(Spanish) Modelismo en 3D: el futuro
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Son muchos los años que han pasado desde que comencé a dar mis primeros pasos en el apasionante mundo del modelismo. No conviene confundir modelismo, con temas relacionados con “la pasarela”, ese lugar reservado para glamurosas deidades de cuerpos esculturales que hacen las albricias de los diseñadores de moda en cada temporada de primavera-verano.

Para quien no sepa a qué me refiero, diré que el modelismo consiste en la creación de maquetas a escala de toda clase de cosas, ya sea una versión de la Chalupa varada en la arena del querido y recordado Chanquete, la revisión de J.J. Abrams del nuevo Enterprise de Star Trek, un Chicken Walker, un proyecto de Calatrava, o la reproducción con soldaditos de la épica última batalla del General Custer a orillas del río Little Bighorn.

El modelismo es una afición íntima que tiene una faceta contemplativa muy vinculada con la observación de las cosas que nos rodean, con sus volúmenes y colores y que se vale de un componente técnico adquirido, como es el conocimiento de los materiales y de las técnicas de montaje y de pintura. Las maquetas, para un modelista, o maquetista –además de otras cosas que nos puedan llamar como “freaks”, o directamente “raritos”- son la expresión última de un arte hecho afición que –sobre todo- tiene que ver con el afán de atraer al presente y al territorio de lo inmediatamente físico, algo soñado en la imaginación, o visto en acción en alguna película, o en algún documental histórico de tiempos remotos de guerra.

Hasta ahora, para adquirir una maqueta, el único modo posible era pasar por una tienda física, o virtual. Pero la aparición de la tecnología de impresión 3D, primero, y la reciente proliferación de este tipo de dispositivos de impresión, después, están revolucionando –entre muchos otros- el sector del modelismo, ofreciendo a los usuarios un nuevo abanico de posibilidades y favoreciendo una tendencia muy arraigada en los Estados Unidos; la del “Do it yourself”. La multitud de galerías de archivos 3D, que cientos de amantes de este mundillo cuelgan gratuitamente en cientos de sitios online, aportan vida y detalle a un sector en constante movimiento y siempre en proceso de reinvención.

Así, la aparición de impresoras 3D, cada vez más precisas, más fáciles de manejar, con modelos cada vez más compactos, y con precios más reducidos, están permitiendo a los modelistas, abaratar sus creaciones tanto las domésticas, como aquellas que –gracias a las redes sociales- acaban convertidas en encargos profesionales que distribuir a cualquier lugar del mundo.

Una tecnología revolucionaria.

La impresión 3D pone al alcance del maquetista la posibilidad de crear cualquier modelo concebido en su imaginación y materializarlo en 3D en un tiempo de producción relativamente corto, escalar su creación a distintos formatos y tamaños y reproducir sus trabajos a un bajo coste por unidad sin apenas dificultades. Además, es cada vez más frecuente que estos dispositivos incluyan un escáner, lo que hace posible que cada pieza previamente creada pueda ser reproducida con un elevado nivel de fidelidad en relación a la pieza original, lo que permite generar ahorros, tanto en tiempo de creación de copias como del material empleado en las mismas.

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Además de ser una herramienta que favorece el emprendimiento, la impresión 3D ayuda a los creadores de este tipo de arte a atreverse a llegar a donde no llegan las grandes casas comerciales que hacen negocio en este segmento del mercado de consumo.

¿Qué ocurre cuando la rentabilidad impera sobre la calidad en este mundillo?

Para analizarlo, tomemos como referencia el modelismo de Ciencia Ficción. Cuando una gran compañía, como Bandai o Fine Molds, aborda la creación de maquetas de una saga cinematográfica, ha de comprar las licencias de fabricación, producción y los derechos de distribución oficial de ese producto. Para poder rentabilizar la adquisición de esa licencia, la compañía se ve en la necesidad de generar grandes cantidades de producto, cuyo retorno de inversión es solo viable en un mercado global sí éste tiene un precio de venta al público asequible en muy diversos mercados.

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El fabricante, para ser competitivo, ha de crear un producto en el que se conciten calidad, precio asequible y margen de beneficios. Esta ecuación se despeja –en la mayoría de los casos- con la llegada al mercado de un producto final, o de baja calidad y mediano, o gran tamaño; o de muy alta calidad, pero de un tamaño muy reducido. Esa situación es algo que muy frecuentemente irrita a los maquetistas más exigentes, que ven cómo llegan al mercado productos muy económicos, que con frecuencia poco tienen que ver con el original aparecido en las grandes pantallas, que es lo que cualquier modelista anhela poseer.

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Ese vacío que se genera entre lo que las grandes empresas dedicadas al modelismo ofrecen como productos oficiales y lo que esperan los maquetistas, es rápidamente ocupado por un variado grupo de modelistas, que elaboran maquetas de alta calidad, en ediciones muy limitadas, pero que adquieren un gran valor -tanto artístico, como económico- en los círculos donde estos “aficionados profesionales” del modelismo, son considerados auténticos Gurús por una incontable legión de seguidores, que encuentran en sus creaciones, toda la calidad que no les ofrecen los productos fabricados y distribuidos por la mayoría de las grandes casas fabricantes de maquetas.

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En un futuro previsiblemente cercano, la mejora y propagación de la impresión 3D, no sólo va a facilitar el trabajo a los maquetistas, también va a permitir la proliferación de este –todavía pequeño- grupo de héroes de la resina.

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